miércoles, 19 de enero de 2011

Tengo un sueño; Por Martin Luther King, Jr.


Tengo un sueño
Por Martin Luther King, Jr.

Discurso leído en las gradas del Lincoln Memorial durante la histórica Marcha sobre Washington

Estoy orgulloso de reunirme con ustedes hoy, en la que será ante la historia la mayor manifestación por la libertad en la historia de nuestro país.

Hace cien años, un gran estadounidense, cuya simbólica sombra nos cobija hoy, firmó la Proclama de la emancipación. Este trascendental decreto significó como un gran rayo de luz y de esperanza para millones de esclavos negros, chamuscados en las llamas de una marchita injusticia. Llegó como un precioso amanecer al final de una larga noche de cautiverio. Pero, cien años después, el negro aún no es libre; cien años después, la vida del negro es aún tristemente lacerada por las esposas de la segregación y las cadenas de la discriminación; cien años después, el negro vive en una isla solitaria en medio de un inmenso océano de prosperidad material; cien años después, el negro todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.

Por eso, hoy hemos venido aquí a dramatizar una condición vergonzosa. En cierto sentido, hemos venido a la capital de nuestro país, a cobrar un cheque. Cuando los arquitectos de nuestra república escribieron las magníficas palabras de la Constitución y de la Declaración de Independencia, firmaron un pagaré del que todo estadounidense habría de ser heredero. Este documento era la promesa de que a todos los hombres, les serían garantizados los inalienables derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.

Es obvio hoy en día, que Estados Unidos ha incumplido ese pagaré en lo que concierne a sus ciudadanos negros. En lugar de honrar esta sagrada obligación, Estados Unidos ha dado a los negros un cheque sin fondos; un cheque que ha sido devuelto con el sello de "fondos insuficientes". Pero nos rehusamos a creer que el Banco de la Justicia haya quebrado. Rehusamos creer que no haya suficientes fondos en las grandes bóvedas de la oportunidad de este país. Por eso hemos venido a cobrar este cheque; el cheque que nos colmará de las riquezas de la libertad y de la seguridad de justicia.

También hemos venido a este lugar sagrado, para recordar a Estados Unidos de América la urgencia impetuosa del ahora. Este no es el momento de tener el lujo de enfriarse o de tomar tranquilizantes de gradualismo. Ahora es el momento de hacer realidad las promesas de democracia. Ahora es el momento de salir del oscuro y desolado valle de la segregación hacia el camino soleado de la justicia racial. Ahora es el momento de hacer de la justicia una realidad para todos los hijos de Dios. Ahora es el momento de sacar a nuestro país de las arenas movedizas de la injusticia racial hacia la roca sólida de la hermandad.

Sería fatal para la nación pasar por alto la urgencia del momento y no darle la importancia a la decisión de los negros. Este verano, ardiente por el legítimo descontento de los negros, no pasará hasta que no haya un otoño vigorizante de libertad e igualdad.

1963 no es un fin, sino el principio. Y quienes tenían la esperanza de que los negros necesitaban desahogarse y ya se sentirá contentos, tendrán un rudo despertar si el país retorna a lo mismo de siempre. No habrá ni descanso ni tranquilidad en Estados Unidos hasta que a los negros se les garanticen sus derechos de ciudadanía. Los remolinos de la rebelión continuarán sacudiendo los cimientos de nuestra nación hasta que surja el esplendoroso día de la justicia.

Pero hay algo que debo decir a mi gente que aguarda en el cálido umbral que conduce al palacio de la justicia. Debemos evitar cometer actos injustos en el proceso de obtener el lugar que por derecho nos corresponde. No busquemos satisfacer nuestra sed de libertad bebiendo de la copa de la amargura y el odio. Debemos conducir para siempre nuestra lucha por el camino elevado de la dignidad y la disciplina. No debemos permitir que nuestra protesta creativa degenere en violencia física. Una y otra vez debemos elevarnos a las majestuosas alturas donde se encuentre la fuerza física con la fuerza del alma. La maravillosa nueva militancia que ha envuelto a la comunidad negra, no debe conducirnos a la desconfianza de toda la gente blanca, porque muchos de nuestros hermanos blancos, como lo evidencia su presencia aquí hoy, han llegado a comprender que su destino está unido al nuestro y su libertad está inextricablemente ligada a la nuestra. No podemos caminar solos. Y al hablar, debemos hacer la promesa de marchar siempre hacia adelante. No podemos volver atrás.

Hay quienes preguntan a los partidarios de los derechos civiles, "¿Cuándo quedarán satisfechos?"

Nunca podremos quedar satisfechos mientras nuestros cuerpos, fatigados de tanto viajar, no puedan alojarse en los moteles de las carreteras y en los hoteles de las ciudades. No podremos quedar satisfechos, mientras los negros sólo podamos trasladarnos de un gueto pequeño a un gueto más grande. Nunca podremos quedar satisfechos, mientras un negro de Misisipí no pueda votar y un negro de Nueva York considere que no hay por qué votar. No, no; no estamos satisfechos y no quedaremos satisfechos hasta que "la justicia ruede como el agua y la rectitud como una poderosa corriente".

Sé que algunos de ustedes han venido hasta aquí debido a grandes pruebas y tribulaciones. Algunos han llegado recién salidos de angostas celdas. Algunos de ustedes han llegado de sitios donde en su búsqueda de la libertad, han sido golpeados por las tormentas de la persecución y derribados por los vientos de la brutalidad policíaca. Ustedes son los veteranos del sufrimiento creativo. Continúen trabajando con la convicción de que el sufrimiento que no es merecido, es emancipador.

Regresen a Misisipí, regresen a Alabama, regresen a Georgia, regresen a Louisiana, regresen a los barrios bajos y a los guetos de nuestras ciudades del Norte, sabiendo que de alguna manera esta situación puede y será cambiada. No nos revolquemos en el valle de la desesperanza.

Hoy les digo a ustedes, amigos míos, que a pesar de las dificultades del momento, yo aún tengo un sueño. Es un sueño profundamente arraigado en el sueño "americano".

Sueño que un día esta nación se levantará y vivirá el verdadero significado de su credo: "Afirmamos que estas verdades son evidentes: que todos los hombres son creados iguales".

Sueño que un día, en las rojas colinas de Georgia, los hijos de los antiguos esclavos y los hijos de los antiguos dueños de esclavos, se puedan sentar juntos a la mesa de la hermandad.

Sueño que un día, incluso el estado de Misisipí, un estado que se sofoca con el calor de la injusticia y de la opresión, se convertirá en un oasis de libertad y justicia.

Sueño que mis cuatro hijos vivirán un día en un país en el cual no serán juzgados por el color de su piel, sino por los rasgos de su personalidad.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que un día, el estado de Alabama cuyo gobernador escupe frases de interposición entre las razas y anulación de los negros, se convierta en un sitio donde los niños y niñas negras, puedan unir sus manos con las de los niños y niñas blancas y caminar unidos, como hermanos y hermanas.

¡Hoy tengo un sueño!

Sueño que algún día los valles serán cumbres, y las colinas y montañas serán llanos, los sitios más escarpados serán nivelados y los torcidos serán enderezados, y la gloria de Dios será revelada, y se unirá todo el género humano.

Esta es nuestra esperanza. Esta es la fe con la cual regreso al Sur. Con esta fe podremos esculpir de la montaña de la desesperanza una piedra de esperanza. Con esta fe podremos trasformar el sonido discordante de nuestra nación, en una hermosa sinfonía de fraternidad. Con esta fe podremos trabajar juntos, rezar juntos, luchar juntos, ir a la cárcel juntos, defender la libertad juntos, sabiendo que algún día seremos libres.

Ese será el día cuando todos los hijos de Dios podrán cantar el himno con un nuevo significado, "Mi país es tuyo. Dulce tierra de libertad, a tí te canto. Tierra de libertad donde mis antesecores murieron, tierra orgullo de los peregrinos, de cada costado de la montaña, que repique la libertad". Y si Estados Unidos ha de ser grande, esto tendrá que hacerse realidad.

Por eso, ¡que repique la libertad desde la cúspide de los montes prodigiosos de Nueva Hampshire! ¡Que repique la libertad desde las poderosas montañas de Nueva York! ¡Que repique la libertad desde las alturas de las Alleghenies de Pensilvania! ¡Que repique la libertad desde las Rocosas cubiertas de nieve en Colorado! ¡Que repique la libertad desde las sinuosas pendientes de California! Pero no sólo eso: ! ¡Que repique la libertad desde la Montaña de Piedra de Georgia! ¡Que repique la libertad desde la Montaña Lookout de Tennesse! ¡Que repique la libertad desde cada pequeña colina y montaña de Misisipí! "De cada costado de la montaña, que repique la libertad".

Cuando repique la libertad y la dejemos repicar en cada aldea y en cada caserío, en cada estado y en cada ciudad, podremos acelerar la llegada del día cuando todos los hijos de Dios, negros y blancos, judíos y cristianos, protestantes y católicos, puedan unir sus manos y cantar las palabras del viejo espiritual negro: "¡Libres al fin! ¡Libres al fin! Gracias a Dios omnipotente, ¡somos libres al fin!"



Washington, DC
28 de agosto de 1963

lunes, 27 de diciembre de 2010

Una escuela preventiva


La escuela es la unidad operativa del sistema educativo, es en ella donde se construyen los conocimientos y se forman los hombres y las mujeres del mañana.

En los últimos años se ha percibido un incremento considerable en las catástrofes naturales, así como en las enfermedades infectocontagiosas, mismas que se propagan a lo largo de todo el territorio sin importar color, estatus, condición física o sexo.

Los seres humanos debemos estar preparados para prevenir los males que afectan a nuestro planeta tierra, pues estos son las consecuencias del trato que damos a la naturaleza, pero por otro lado también debemos prepararnos para afrentar las que actualmente nos están aquejando como es el caso del cólera.

El Sistema Educativo tiene presencia en todo el territorio dominicano. En cada región, provincia, campo, municipio, sesión y paraje hay una escuela como mínimo, y dentro de ella esta gran parte de nuestro capital humano.

En ese sentido, la escuela debe fungir como una unidad permanente de prevención, esto quiere decir que la misma debe brindar a todos los actores de la escuela, dígase profesores, estudiantes, directivos y administrativos informaciones oportunas sobre prevención y tratamiento

Esa función preventiva no sólo debe establecerse en temporada ciclónica o en casos de emergencias, sino de manera permanente y subrayamos la palabra permanente, porque no podemos acostumbrarnos a atacar las consecuencias, bien dice el dicho que es mejor prevenir que lamentar.

Una escuela preventiva obligatoriamente genera consecuencias positivas, pues prepara ciudadanos y ciudadanas responsables socialmente y por otro lado estos mismos sirven como agentes multiplicadores.



¡Empecemos ahora!

domingo, 28 de noviembre de 2010

Árbol Navideño Consejero



Por Isaura G. Peralta F.

Rie
Relajate
Perdona
Pide ayuda
Haz un favor
Delega tareas
Expresa lo tuyo
Rompe un habito
Haz una caminata




SAL A CORRER




Pinta un cuadro, Sonrie a tu hijo
Permitete brillar. Mira fotos viejas.
Lee un buen libro. Canta en la ducha.
Escucha a un amigo. Acepta n cumplido.
Ayuda a un anciano. Cumple con tus promesas.




TERMINA UN PROYECTO DESEADO




Se niño otra vez. Escucha la naturaleza.
Muestra tu felicidad. Escribe en tu diario.
Tratate como a un amigo. Permitete equivocarte
Haz un arbol familiar. Date un baño prolongado.
Por hoy no te preocupes. Deja que alguien te ayude.
Mira una flor con atencion. Pierde un poco de tiempo.
Apaga el telecisor y habla. Escucha tu musica preferida.




APRENDE ALGO QUE SIEMPRE DESEASTE




Llama a tu mejor amigo por telefono. Haz un pequeño cambio en tu vida.
Haz una lista de cosas que haces bien. Ve a la biblioteca y escucha el silencio.
Cierra los ojos e imagina las olas de la playa. Haz sentor bienvenido a alguien.




DILE A LAS PERSONAS AMADAS CUANTO LAS QUIERES.




Dale un nombre a una estrella
Sabes que no estas solo
Piensa en lo que tienes
Haste un regalo
Planifica un viaje
Respira profundo




CULTIVA EL AMOR




Isaura G.Félix Peralta

jueves, 4 de noviembre de 2010

¡Bien por ti! Una rayito de esperanza



Desafortunadamente, hoy la sociedad, en sentido general, se encuentra atravesando por una profunda crisis moral y ética, cada día son más las noticias desagradables que ponen de manifiesto la pérdida de valores en el mundo, lamentablemente la República Dominicana no es la excepción.

Sin embargo, la solución es clara y definida, atacar las causas que generan estos problemas sociales, el camino es la educación en valores.

Se hace necesario que los ciudadanos y ciudadanas luchemos por rescatar los valores, pero luchar implica participar y ser parte del cambio, no sentirnos ajenos a las graves consecuencias que permite la pérdida de valores. Es favorable crear alternativas siempre pensando que no todo está perdido y aun queda mucho por hacer.

Desde ya, hemos sido testigo a través de los medios de comunicación de la campaña Bien por Ti que auspicia el Despacho de la Primera Dama. Dicha entusiasta e interesante campaña tiene como eje principal impactar e incentivar a la nación dominicana para rescatar los valores éticos, morales y espirituales.

Puedo afirmar sin temor a equivocarme, que si cada uno de los dominicanos y dominicanas apoyamos firmemente esta campaña que procura realizar movilizaciones sociales obtendremos productos regocijantes.

Preservar y rescatar los valores es una tarea difícil y para toda la vida, más es la única que nos permitirá vivir de manera armoniosa.

Escribo con la profunda esperanza de que esta amorosa iniciativa que se impulsa desde el Despacho de la Primera Dama sea asumida y recibida con responsabilidad social en cada uno de los hogares de las familias dominicanas.

La República Dominicana necesita de nosotros, eduquemos en valores.

Patricio Js. León Cruz

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Gianni Paulino, con firmeza hacia sus sueños.


Señor Director:

“El Barco está seguro en el puerto, pero no se hicieron para los puertos”
John A. Shedd.
Gianni Paulino, una mujer con éxitos consumados, parece ser que es una de esas personas que cuando obtiene un triunfo, lo celebran, pero levanta la barra más alta para ir tras otras metas.

Desde hace unos meses de trabajo, la destacada presentadora de televisión, se prepara para entrar en el mágico mundo del teatro, ya se encuentra lista para alcanzar otro éxito.

Su rostro expresa la felicidad que posee al estar llevando a cabo este sueño, arriesgándose al entrar a un terreno nuevo con el monólogo “El aplauso va por dentro”.

Resulta interesante confirmar que existen personas que sueñan, que se atreven, que son persistentes y zarpan del puerto tras lo anhelado y no tiene miedo al fracaso.
Desde el próximo 5 de noviembre Gianni demostrará que cuando hay amor, habilidad y disciplina se consiguen las grandes obras.

El mundo moderno necesita personas como ella, que confían en sí mismas.
¡Sin duda alguna, Gianni emprende un excitante viaje hacia el éxito!

Patricio Js. León Cruz